¿A ti también te parece un chiste de mal gusto que el Estado te cobre por tener mala suerte?
Imagínate la escena.
Enero y febrero de 2026.
Cielo negro.
Un tren de borrascas salvajes destroza tu explotación en Andalucía.
Campos inundados, cosechas perdidas, ganado flotando en el fango.
Estás con el agua al cuello, literalmente.
La Junta de Andalucía se mueve y moviliza un paquete histórico de 700 millones de euros en ayudas directas.
De hecho, ya han empezado a soltar los primeros 54 millones para casi 10.000 ganaderos de extensivo a los que se les caía la casa encima.
En provincias como Córdoba, Sevilla, Cádiz, Huelva y Málaga, la gente respira un poco.
«Menos mal», piensas, «algo de aire para no quebrar».
Y entonces llega el inspector de Hacienda con la libreta de facturar.
Resulta que María Jesús Montero y su Ministerio han decidido que las ayudas estatales para la misma catástrofe están blindadas. Exentas de impuestos. Intocables.
Pero, ah, amigo… las ayudas que te da la Junta de Andalucía, no.
A esas les van a meter un hachazo por todo lo alto.
Régimen general de subvenciones. A pasar por caja.
María Morales, la presidenta de Asaja Sevilla, y los representantes de Asaja Granada ya se están tirando de los pelos ante lo que han calificado directamente como un «atropello y un agravio comparativo».
La cuenta que han echado los técnicos de la Consejería de Agricultura da escalofríos.
Te van a clavar un tipo impositivo que oscila entre el 25% y el 45%.
La media real es del 33%.
Haz números si eres de los que va a recibir el tope máximo de 150.000 euros.
Te van a quitar 50.000 euros en la próxima declaración de la Renta.
De los 700 millones de euros que iban destinados a levantar el campo andaluz, más de 200 millones van a volver directos a las arcas públicas del Gobierno central.
Se lo quedan ellos.
Para sus ministerios, sus asesores y sus chiringuitos.
Te dan el dinero con una mano para que no te mueras de hambre hoy, y te lo quitan con la otra mañana para que sigas encadenado a su sistema.
Es una humillación fiscal en toda regla que trata a los productores andaluces como ciudadanos de segunda clase comparados con el blindaje que el propio Gobierno hace de sus fondos estatales bajo la Orden APA/530/2026.
¿La conclusión?
Al político le importa tres cominos si tu tractor se hunde en el barro o si tienes que sacrificar a tus vacas.
Para ellos, tu desgracia es solo otra oportunidad de negocio para cuadrar sus presupuestos.
Si eres autónomo o agricultor, recuerda esto: en este país, hasta el cielo te sale a deber.
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