El Estado te castiga por ser buen hijo (y por no ser un ignorante)

¿Te gusta que te metan la mano en el bolsillo mientras te dan una palmadita en la espalda?

A Hacienda sí le gusta. Le encanta.

Verás, hay una forma de robo que no requiere pasamontañas ni pistolas.

Se llama «congelación de magnitudes fiscales». Suena aburrido, ¿verdad?

Pues ese aburrimiento te está costando miles de euros mientras cuidas de los tuyos.

Resulta que si tienes a tu padre, a tu madre o a un hijo dependiente a tu cargo, el Estado «te permite» pagar menos IRPF.

Qué generosos, ¿verdad?

Pero hay un truco. Un truco sucio que lleva activo desde el año 2007.

Para que puedas aplicarte esa deducción, tu familiar no puede ganar más de 8.000 euros al año.

8.000 euros. Unos 570 euros al mes.

Ese límite lleva sin tocarse casi 20 años.

Mientras tanto, la inflación ha subido. El pan ha subido. El alquiler ha subido.

Y, ¡oh sorpresa!, las pensiones mínimas también han subido ligeramente para que el abuelo no se muera de hambre.

¿Resultado?

En cuanto la pensión del abuelo sube un euro por encima de ese límite ridículo de 2007, tú pierdes el derecho a la deducción.

Hacienda decide que, de repente, ese familiar ya no es «dependiente» porque cobra 600 euros al mes.

¿Tú crees que alguien vive con 600 euros al mes hoy en día?

Ellos saben que no. Pero les da igual.

Porque esa congelación es una subida de impuestos encubierta que afecta a 8,7 millones de españoles.

Es el castigo por cuidar de los tuyos en lugar de dejar que se encargue el Estado (ese que nunca llega).

Pero espera, que la fiesta de la rapiña no acaba ahí.

¿Usas el transporte público que paga tu empresa? El límite de 1.500 euros no se toca desde 2007. Debería ser de 2.170 euros.

¿Comes con ticket restaurante? El límite de 11 euros lleva congelado desde 2003. ¿Dónde comes hoy por 11 euros? ¿En un banco del parque?

¿Tienes seguro médico privado por la empresa? El límite de 500 euros es de 2003. Intenta encontrar un seguro de 40 euros al mes que no sea de juguete.

Hacienda no deflacta el IRPF. Hacienda no actualiza los mínimos.

Hacienda simplemente espera a que la inflación haga el trabajo sucio por ellos.

Tú ganas lo mismo en poder adquisitivo, pero pagas como si fueras rico.

Es una trampa matemática diseñada para desplumar al que trabaja y al que sostiene a su familia.

Mientras ellos se llenan la boca hablando de «justicia social», te están cobrando por el simple hecho de ser un ciudadano responsable.

Si te quedas callado, el año que viene te quitarán un poco más. Y al siguiente, otro trozo.

La pregunta no es cuánto te están quitando hoy, sino hasta cuándo vas a permitir que te traten como a un cajero automático averiado.

Conclusión: El Estado no te ayuda a cuidar de tu familia; te cobra una comisión de lujo por hacerlo mientras finge que no te está robando.

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