¿Te imaginas qué pasaría si tú, autónomo, decidieras no pagar el IVA porque «no te apetece» o porque «las reglas han cambiado»?
Seguramente no tardarías ni una semana en tener la cuenta embargada y a un inspector respirándote en la nuca.
Pues bien, resulta que tu Gobierno juega en otra liga. La liga de los morosos internacionales.
Bélgica se ha cansado de las excusas de Moncloa y ha ejecutado un embargo de 840 millones de euros a España.
Sí, has leído bien. 840 millones.
Es el mayor embargo de activos soberanos en la historia de la Unión Europea. Un bochorno mundial que nos pone al nivel de Venezuela o Rusia.
El motivo es tan simple que asusta: el Estado español debe una millonada a inversores de energías renovables por incumplir sus contratos.
Y como Sánchez ha decidido que «no paga», los tribunales internacionales han pasado a la acción.
Han bloqueado fondos de Euroclear, la maquinaria que mueve el dinero en Europa. Dinero que, por si no te habías dado cuenta, sale de tu lomo.
Mientras a ti te fríen a cuotas, a inspecciones y a burocracia asfixiante, ellos se dedican a hacer «sinpa» por el mundo.
Somos el país con más laudos pendientes de pago del planeta. Superamos a dictaduras y a estados fallidos.
¿Sabes qué es lo peor de este embargo de 840 millones de euros?
Que la deuda total ya roza los 2.000 millones si sumamos los intereses y las costas de los abogados (que también pagas tú).
Es una chulería política que nos sale carísima.
Cada vez que el Gobierno presume de «gestión social«, recuerda que en Bruselas nos miran como al vecino moroso que no paga la comunidad pero se compra un coche nuevo.
La seguridad jurídica en España ha muerto. Y cuando la justicia huye, el dinero de los inversores también.
Si el Estado no respeta sus propios contratos, ¿quién te garantiza a ti que respetarán tu propiedad o tu esfuerzo?
Al final, la fiesta de la incompetencia siempre tiene el mismo pagano: el que levanta la persiana cada mañana.
Bélgica ya ha cobrado por la fuerza. Ahora falta saber cuánto más nos van a quitar para tapar este agujero de soberbia.
Conclusión: Un país que no paga sus deudas es un país sin futuro, y un Gobierno que se cree por encima de la ley es el mayor enemigo de tu libertad económica.
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